FOTOPROTECTORES BIODEGRADABLES. PROTÉGETE SIN DEJAR HUELLA EN LA NATURALEZA

¿ Estás planeando unas vacaciones en algún destino exótico, como el Caribe, alguna isla en el océano Índico o Australia? Si es así, hay una cuestión que debes tener muy en cuenta, a la hora de escoger un fotoprotector. Y es que, en estos destinos se exige que la fotoprotección sea biodegradable. Esto significa que el solar desaparece del medio ambiente de forma biológica en muy poco tiempo. Sus ingredientes no dejan rastro en la naturaleza, degradándose por sí solos en menos de un mes, e interactuando con la flora y fauna sin problemas. Esta medida trata de evitar la contaminación que, año tras año, sufren numerosas zonas del planeta – como los arrecifes de coral o las selvas vírgenes – a costa de los fotoprotectores con sustancias químicas nocivas para la naturaleza. Como dato de interés, os diré que cada año se vierten al mar entre 4000 y 6000 toneladas de crema solar, con los daños que ello supone para nuestro planeta. Pero, ¿ Y cómo sabemos si un solar es biodegradable? Debemos fijarnos que el producto no contenga ninguno de los siguientes ingredientes: octocrileno, benzofenona, butilcarbamato, butil metoxidibenzoilmetano, cetil dimeticona,hexolidecanol, metilparabeno, propilparaben, polietileno, dimetil apramida. En cambio, un fotoprotector es biodegradable si contiene óxido de titanio y óxido de zinc, es decir filtro físico. Las marcas que cuentan con fotoprotectores biodegradables, como Isdin, lo indican en sus envases, para evitar problemas a la hora de viajar a ciertos destinos turísticos.

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