SCA. EL SECRETO DE LA BABA DE CARACOL DE ENDOCARE

Lo prometido es deuda y, tal y como comenté la semana pasada, hoy toca centrarse en la tecnología SCA, base de toda la línea Endocare, cuyo poder altamente regenerante procede de la baba de un caracol, el Cryptomphalus Aspersa. Hago especial hincapié en el nombre y apellido de este caracol, por una sencilla razón:  hace unos años se vivió un auténtico boom de cremas  que anunciaban contener baba de caracol como la panacea antiedad, aprovechando el filón de Endocare. Por ello, es importante distinguir entre un bluff, fruto de la moda del momento en cuanto a activos milagrosos, y un componente avalado con muchos estudios científicos que han avalado su eficacia.

Este gasterópodo reacciona ante las agresiones produciendo una secreción glicoproteica, denominada SCA, que le proporciona la capacidad de protegerse y regenerar las estructuras dañadas de su piel en menos de 48 horas, protegiéndole, a su vez, de posibles infecciones bacterianas y tumores. Estas extraordinarias propiedades no pasaron por alto al radiólogo Rafael Abad que, en los años 90 – en plena efervescencia  de los estudios para tratar la radiodermitis, a raíz del accidente nuclear de Chernobyl – llevó a cabo las primeras investigaciones del SCA en el tratamiento de las lesiones cutáneas en pacientes sometidos a radioterapia. Dichas investigaciones pusieron de manifiesto un curioso proceso: el caracol hiberna, periodo en el cual su función metabólica disminuye. Cuando el caracol se despierta hay un pico brutal de radicales libres. Pues bien, se observó que el Criptomphalus Aspersa posee esa extraordinaria capacidad para reducir los radicales libres.

Poco a poco, estos estudios fueron avanzando, evidenciando la potente actividad regeneradora de la piel ante cualquier agresión, así como el poder antioxidante de esta secreción de caracol. Con el SCA, los fibroblastos recuperan el orden, estimulando su proliferación, y favorece la síntesis de colágeno, mejorando la elasticidad e hidratación de la piel.

La tecnología SCA está registrada desde 1997 por Endocare, cuya granja de caracoles se encuentra en Santander. A lo largo de estos años ha ido evolucionando, o bien, combinándose con otros ingredientes. Primero fue Endocare en su línea básica, muy conocida y recomendada por dermatólogos. En 2007 nació Endocare Tensage, que añade la acción reafirmante, gracias al Tensoderm. En 2013, el SCA se asoció a la vitamina C en concentraciones hasta entonces impensables en un producto de venta directa en farmacias, la gama Endocare C. En 2014, el SCA da paso a la tecnología IFC-CAF, de la que ya os hablé largo y tendido en otro post.

Todos los productos Endocare llevan impresos un índice SCA, que corresponde al porcentaje reparador de cada tratamiento. Así, a menor numeración, menor índice de reparación cutáneo. Sin duda, el producto que se lleva la palma en cuanto a reparación son las ampollas Endocare Tensage, con un SCA 50, seguidas de las Endocare C Oil free ampollas, con un SCA 40, y Endocare C20 ampollas, con SCA 20. A bastante distancia se encuentra el serum Endocare Tensage, con un SCA 15, seguido de Endocare Tensage Contorno de Ojos, con SCA 10, y el contorno de ojos de la gama Endocare básica, con un SCA 8. La crema de la gama Endocare Tensage tiene un SCA 6, mientras que la Endocare Gel-crema posee un SCA 4. En útlima posición, en cuanto a índice de reparación cutánea, según el baremo de laboratorios Cantabria, encontramos Endocare Day y Endocare Day Sense, ambas con un 2.

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