EL CUELLO, EL GRAN OLVIDADO

Si hay algo que realmente delata nuestra edad, ése es el cuello. Y, paradójicamente, es una zona que solemos abandonar a su suerte hasta que, claro, ya es demasiado tarde y los signos de la edad hacen acto de presencia.

¿Por qué nos preocupamos tanto por mantener joven nuestro rostro y, sin embargo, no le dedicamos la misma atención a nuestro cuello? Y más, si tenemos en cuenta que la piel de esta zona es especialmente fina y frágil, ya que tiene menos glándulas sebáceas, que es lo que mantiene la piel lubricada, su película hidrolipídica es muy delgada y contiene menor cantidad de tejido adiposo y conjuntivo que otras zonas de la piel. Por esta razón, arrugas, flacidez o la antiestética papada hacen acto de presencia relativamente pronto, al igual que las manchas de la edad.

Existen numerosos factores que contribuyen a este envejecimiento: la genética, la exposición prolongada al sol, el tabaco, el peso, la dieta, las malas posturas y la falta de cuidados. Precisamente es en los cuidados que debemos realizar en el aspecto que yo quiero centrarme. La piel del cuello necesita un plus de hidratación y nutrición. Así que debemos aplicar a diario productos que reafirmen y nutran esta delicada zona. El objetivo es tensar el cuello. Al igual que hacemos con la piel del rostro, de vez en cuando, una o dos veces por semana, es fundamental exfoliar también la piel del cuello, para  eliminar las células muertas y potenciar la penetración del tratamiento. Y cómo no, no debemos olvidarnos de proteger especialmente esta zona del sol, con protección alta (yo os diría total) para evitar las manchas oscuras.

La forma en que aplicamos la crema es casi tan importante como el producto en sí. Muchas personas tienen dudas sobre cómo extender la crema (de arriba a abajo, de abajo a arriba, en círculos…) El modo de aplicación es muy intuitivo. Debemos pensar que lo que tratamos es de alisar. Por ello, extenderemos la crema desde la zona de la barbilla hasta el escote, realizando un ligero masaje, para que penetre mejor. Seguidamente, realizaremos movimientos circulares de un extremo al otro del cuello.

Eso sí, cuanto antes iniciemos una rutina de cuidado de la piel del cuello, mejores resultados conseguiremos. Y es que no debemos esperar a que aparezcan los primeros síntomas de envejecimiento. En esta zona, la prevención es clave. 

Hay algunos productos en el mercado que tratan de manera específica la flacidez del cuello. No obstante, la crema antiarrugas habitual nos puede servir, siempre que sea nutritiva y reafirmante. Recordad: el cuidado de la piel debe ir siempre más allá de la barbilla. Como truquito personal, yo os aconsejo añadir unas gotas de aceite puro de rosa mosqueta, por su alto poder regenerante en el tratamiento de las arrugas, para potenciar el efecto de la crema. Veréis efectos enseguida, siempre que seáis constantes y no esperéis a que sea demasiado tarde.

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