MESOTERAPIA PARA ACABAR CON LAS OJERAS: MILAGROSO

Mi ojo antes  Mi ojo después de aplicar mesoterapia

“Mujer ojerosa, mujer hermosa”¡Ja! Yo más bien diría mujer fatigada, y es que ésta es la sensación que produce ver unos ojos con esta alteración en el color de la piel debajo de los ojos. Son antiestéticas, dan la impresión de mirada triste y cansada y, por si fuera poco, nos echan años encima.

Las causas de su aparición son diversas:

Por herencia.

Problemas circulatorios.

Por la edad, ya que la piel de la zona es cada vez más fina y deja ver mejor los vasos sanguíneos, cada vez más dilatados.

Cambios hormonales.

Malos hábitos ( tabaco, alcohol…)

Algunas enfermedades: alergia, conjuntivitis…

MI EXPERIENCIA: Mis ojeras son por causas hereditarias, con lo cual poco podía hacer. ¡ Parecía realmente un oso panda!. He llegado a probar de todo: que si pepino, bolsitas de manzanilla… Y el resultado siempre el mismo: cero. Me informé de todo lo que existe para atenuar las ojeras, ya que, no nos engañemos, eliminarías del todo es prácticamente una utopía. Por fin, oí hablar de la mesoterapia facial aplicada a la zona de la ojera. Pensé: “si la mesoterapia facial está indicada para aportar volumen, redibujar el contorno facial, iluminar la piel o mejorar la flacidez, por qué no aplicaría a esta zona?”. En realidad, no estás haciendo nada más que aplicarte un cóctel de vitaminas y minerales y ácido hialurónico. Eso sí, yo os recomiendo que os pongáis en manos de un buen profesional que sepa lo que se hace. Yo acudí a la clínica de medicina estética Estibel de Reus, donde la doctora Aurora de Avila me inyectó el compuesto NCTF de Filorga, con el que ella trabaja. Existen dos tipos de terapia: NCTF 135 y NCTF 135 HA, con ácido hialurónico. En mi caso, me aplicó el NCTF 135, sin ácido hialurónico. Te inyectan el producto de forma muy superficial, mediante una jeringuilla de aguja finísima justo en el lugar donde radica la patología, en este caso en el límite entre el hueso del pómulo y la ojera. En ocasiones, se suele aplicar en la zona a tratar un anestésico en crema, habitualmente EMLA o Landalina. A mí no me aplicó anestésico y, la verdad, es que casi ni te enteras ( vamos, casi molesta más depilarse). Eso sí, después de los pinchacitos, me aplicaron una mascarilla de vitamina C y protección 50+ (mi Anthelios). La sesión duró aproximadamente 15 minutos y me apliqué un total de tres sesiones, separadas entre sí por lo menos 3 semanas. El efecto dura cerca de un año, y no está de más, pasado este tiempo, darse una sesión de recordatorio.

Yo quedé realmente encantada. Hace ya más de seis meses desde la tercera y última aplicación y aún me veo estupenda: el ojo ya no está tan hundido y mi mirada tiene mucha más luz. Respecto al precio, no me resultó muy caro, unos 120 euros. Milagroso.

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